“De las canchas de Pato a los grandes catálogos del mundo”

La historia de La Ilusión nace de una Yegua que llegó al campo de juego, Su madre fue comprada por Benito de Araquistain en Estancia Las Lilas, una yegua que jugaba al pato hasta que una lesión cambió su camino.

Fue enviada al Padrillo Mantecol, de Humberto Montero, en El Taqueño, donde nació La Ilusión de Gastón de Araquistain.

Criada y palenqueada por su dueño, a los 3 años y medio fue probada por Martín Valent junto a Adolfo Cambiaso y Lolo Castagnola. Tuvo una corta etapa en la cancha, pero dejó una huella enorme como madre.

Hoy su sangre está presente en todo el mundo: fue madre de Ilusionada 1, Ilusionada 2, Ilusionista y de una familia de grandes yeguas.

Una historia que empezó en el pato y terminó trascendiendo fronteras.

Espiguita: la Yegua Patera que conquistó el polo.

Antes de ser conocida en todo el mundo como La Patera, fue Espiguita. Una yegua criada y jugada en las canchas de pato, donde construyó su prestigio mucho antes de convertirse en una leyenda del polo.

Espiguita pertenecía a Eduardo Elías Martin, histórico jugador del Campo de Pato El Siasgo. Allí se destacó por su velocidad, inteligencia y temperamento, convirtiéndose en una yegua capaz de definir partidos y torneos.

Su destino cambió gracias al vínculo de Alfredo Echeverría , de General Belgrano, quien acercó la posibilidad de que Adolfo Cambiaso la conociera. La prueba se realizó en El Chingolo, el campo de la familia Martín en Villanueva, y bastaron unos minutos para que Cambiaso supiera que estaba frente a una yegua excepcional.

Al comprarla, decidió rebautizarla como La Patera, un nombre elegido para homenajear sus raíces en el deporte nacional.

Desde entonces alcanzó fama internacional y se convirtió en una de las yeguas más recordadas del polo. Pero su historia comenzó mucho antes, en las canchas de pato, donde nació la leyenda.

Porque antes de conquistar el mundo del polo, La Patera fue Espiguita, una auténtica yegua patera cuya grandeza ya era conocida por todos los que la vieron jugar.

Adolfo Cambiaso y «La Patera»