El jugador como resultado de un proceso. La propuesta formativa del Campo de Pato El Arbolito y La Mestiza.

Favio y German Buhlman, presentan el trabajo que desarrollan como Directores de Formación de las Instituciones El Arbolito y La Mestiza, oriundos de las Ciudades de Etruria y Villa María, respectivamente, en la Prov. de Córdoba. El método está basado en la formación progresiva, el cuidado del caballo y la construcción de vínculos. El objetivo no es solamente enseñar a jugar al Pato, sino sembrar valores capaces de trascender una cancha.

Para ellos, un jugador no se forma únicamente aprendiendo técnicas, jugadas y reglamentos. Es, ante todo, la consecuencia de un proceso que comienza mucho antes. Así lo explican al presentar el modelo de trabajo de las instituciones, cuyos pilares combinan formación ecuestre, bienestar animal, gestión emocional y compromiso comunitario.

«El jugador es una consecuencia del trabajo», resume. La frase expresa una visión en la que el resultado deportivo llega después de una serie de aprendizajes fundamentales. El rendimiento no se persigue de manera aislada: aparece cuando la persona adquiere herramientas, aprende a respetar al caballo y comprende la responsabilidad que implica participar de un deporte colectivo.

Pero, ¿Cómo han sido sus inicios? Y.. ¿Por qué han elegido este camino?.

Aprender antes de competir

El recorrido formativo está organizado en cinco etapas. La primera es la equitación, porque antes de practicar técnicas específicas es indispensable aprender a montar, comunicarse con el caballo y actuar con seguridad.

El segundo paso es el cuidado del animal. Alimentarlo, prepararlo, observar su comportamiento y reconocer sus necesidades son tareas que forman parte del aprendizaje. El caballo no es considerado una herramienta deportiva, sino un compañero con el que debe construirse una relación de confianza y respeto.

La tercera etapa es la gestión de la frustración. En el proceso aparecen errores, derrotas y dificultades que exigen paciencia. Aprender a transitar esas situaciones sin reaccionar con violencia resulta tan importante como desarrollar una destreza física.

Solo después llegan las técnicas de juego y, finalmente, el conocimiento profundo de las reglas. Esta secuencia busca evitar que la urgencia por competir desplace aprendizajes esenciales para la vida deportiva y comunitaria.

La formación del deportista: el camino para erradicar la violencia

Hablar de la formación de un deportista es mucho más que enseñar una técnica o preparar a un jugador para competir. La verdadera formación comienza mucho antes del ingreso a una cancha y tiene como objetivo construir personas capaces de convivir, respetar y comprender los valores que sostienen al deporte.

En este sentido, la violencia no se combate únicamente con sanciones o reglamentos. Se previene a través de un proceso educativo que transmite principios como el respeto por el rival, la autoridad, los compañeros, los animales y las reglas del juego.

En el Pato, ese proceso tiene un orden lógico. Primero se aprende a relacionarse con el caballo, entendiendo que es un compañero deportivo que requiere cuidados, responsabilidad y dedicación. Luego se incorporan hábitos de trabajo, disciplina y compromiso. También se enseña a gestionar la frustración, aceptando que el error y la derrota forman parte del aprendizaje. Recién después llegan las técnicas de juego y la competencia.

Cuando un deportista recibe esta formación integral, comprende que ganar nunca puede justificar una conducta violenta. La agresión física o verbal, las discusiones permanentes y la falta de respeto no son parte del deporte, sino consecuencias de una formación incompleta.

Por eso resulta fundamental que entrenadores, dirigentes, árbitros y familias compartan un mismo mensaje: competir con intensidad no significa competir con violencia. El deporte debe ser un espacio donde se aprenda a resolver conflictos dentro de las reglas, a controlar las emociones y a valorar al adversario como parte indispensable del juego.

Cada entrenamiento y cada partido representan una oportunidad para enseñar valores que trascienden el resultado deportivo. Solo así será posible construir una competencia más sana, más segura y más respetuosa para todos.

Un caballo para cada etapa

Otro principio fundamental es que cada jugador debe contar con un caballo acorde con su nivel de aprendizaje. La elección no puede depender únicamente de la disponibilidad del animal ni de sus condiciones deportivas. Debe contemplar la experiencia, la seguridad y las capacidades de quien está aprendiendo.

Un caballo adecuado permite ganar confianza, consolidar habilidades y avanzar de manera progresiva. En cambio, una elección equivocada puede generar miedo, frustración o situaciones de riesgo tanto para el jinete como para el animal.

La relación entre ambos requiere tiempo. La tarea de los formadores consiste en acompañar ese encuentro, observar su evolución y evitar que se apresuren etapas en busca de resultados inmediatos.

Una institución abierta a la comunidad

Durante la entrevista, Favio también presenta al Campo de Pato El Arbolito como una institución que busca trabajar de manera articulada con otras organizaciones. La cooperación permite ampliar oportunidades, compartir conocimientos y acercar la actividad a personas que quizá no tendrían acceso por otros medios.

La propuesta se sostiene en una visión institucional de compromiso profundo, para la cual los recursos humanos tienen un papel decisivo. Profesores, colaboradores, jugadores, familias y entidades asociadas forman una red que hace posible el proyecto.

En esa estructura, cada dificultad puede convertirse en una oportunidad de gestión y cambio. La institución apuesta a revisar sus prácticas, detectar necesidades y generar respuestas colectivas. Las capacitaciones son una herramienta central para fortalecer a quienes enseñan, cuidan los caballos, organizan las actividades y acompañan a los jugadores.

Los pilares de una forma de enseñar

La formación progresiva, el respeto, el bienestar animal, el trabajo institucional, la capacitación y la articulación con la comunidad conforman los pilares de El Arbolito y La Mestiza. No se trata solamente de producir buenos jugadores, sino de formar personas capaces de asumir responsabilidades y construir vínculos saludables.

Desde esta mirada, el deporte funciona como un espacio educativo. La cancha ofrece situaciones concretas para aprender a colaborar, tomar decisiones, reconocer errores y gestionar emociones. El caballo, por su parte, exige presencia, sensibilidad y constancia.

El resultado deportivo importa, pero no puede imponerse sobre el proceso. Primero se construyen las bases; después aparece el jugador.

Esa dimensión humana también quedó reflejada en la experiencia compartida por Enzo y Baltazar, padre e hijo, quienes viven juntos el aprendizaje del Pato. Más allá de las técnicas, las prácticas y los partidos, ambos encontraron en este deporte un espacio para compartir tiempo de calidad, fortalecer su vínculo y crecer juntos. Cada jornada se convierte en una oportunidad para aprender, acompañarse y disfrutar de una pasión que une generaciones alrededor del caballo y del Deporte Nacional.

Sembrar la semilla del Pato

Favio define la tarea de El Arbolito como una manera de sembrar la semilla del pato. La expresión no alude únicamente a despertar interés por una disciplina tradicional argentina, sino también a transmitir una cultura de respeto, cuidado y pertenencia.

El Pato se transforma así en una circunstancia que está al otro lado de un vínculo más profundo: el que une al ser humano con el caballo. Antes que la competencia, la pelota o el resultado, existe ese encuentro. Allí comienza el aprendizaje y se sostiene todo lo demás.

En El Arbolito y La Mestiza, formar jugadores significa acompañar procesos. El objetivo es que cada persona pueda crecer a su ritmo, con el caballo apropiado, rodeada por una institución comprometida y dentro de un espacio donde la violencia no tenga lugar. Porque, según la visión, el jugador no es el punto de partida: es la consecuencia de todo lo que se construye antes.

Seguilos en sus redes sociales para conocer más de su día a día: EL ARBOLITO en IG: elarbolitoetruria y LA MESTIZA en IG germanbuhlman_lamestiza

También podés contactarlos por Whatsapp: Favio Buhlman +54 9 3534 13-4061 y German Buhlman +54 9 3534 01-6702

GRACIAS por compartir con nosotros!!!